Actualidad Médica


¿Las pérdidas de memoria tempranas están relacionadas con el desarrollo de Alzhéimer?
1 de agosto 2017

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid hacen uso de una herramienta como la magnetoencefalografía para la detección precoz de la enfermedad de Alzheimer en estadios tempranos.


La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia irreversible en adultos (a partir de los 65 años), cuyo deterioro intelectual progresa gradualmente desde la amnesia, o pérdida de memoria, hasta la incapacidad total, desconociéndose sus causas precisas. Se pueden establecer diferentes estadios clínicos o fases de evolución de la enfermedad, pero su prolongada etapa preclínica, en la que apenas se muestran síntomas más allá de pequeñas pérdidas de memoria, es uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan los investigadores.

Un equipo de investigadores del Centro de Tecnología Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) se ha planteado la posibilidad de usar una prueba relativamente común, como la magnetoencefalografía, para detectar si las pequeñas pérdidas de memoria son o no el inicio de la enfermedad y ayudar así en su diagnóstico precoz.

Se ha usado esta técnica en el estudio con el fin de discriminar las pequeñas pérdidas de memoria, o quejas subjetivas de memoria que muchos sufren a partir de una determinada edad, que se corresponden con una persona mayor sana de las que podrían ser el inicio del deterioro cognitivo provocado por la enfermedad de Alzheimer.

La investigación ha sido publicada en Frontiers in Aging Neuroscience y han participado la Universidad Complutense de Madrid, el Hospital Clínico San Carlos y el Centro de Prevención del Deterioro Cognitivo Madrid Salud.

“Las personas mayores con quejas subjetivas de memoria no presentan deterioro cognitivo al realizar una evaluación neuropsicológica, es decir, nuestras herramientas diagnósticas actuales los etiquetarían como personas mayores sanas y normales. A pesar de ello, dichas personas presentan el sentimiento subjetivo de pérdida de memoria y deterioro, que en algunos estudios ha sido relacionado con un mayor riesgo de desarrollar alzhéimer en el futuro, algo que tratamos de comprobar mediante la magnetoencefalografía”. explica Ricardo Bruña, investigador del CTB-UPM y uno de los autores del estudio.

Para ello se registró la actividad magnética cerebral de cada uno de los participantes mediante magnetoencefalografía (MEG), una técnica que permite a los expertos estudiar la conectividad funcional entre distintas áreas cerebrales, o lo que es lo mismo, medir como se comunican entre sí las regiones del cerebro en cada uno de los participantes.

Se comparó al grupo de pacientes con deterioro cognitivo leve con el grupo control (personas mayores sin quejas de memoria) y se encontraron alteraciones en la conectividad funcional de los pacientes cuyo cerebro ya había empezado a deteriorarse.

Sin embargo, el resultado más relevante del artículo es que las personas mayores con quejas subjetivas de memoria y sin deterioro cognitivo mostraban un patrón de alteraciones en su conectividad funcional muy similar al de los pacientes cuyo cerebro sí estaba deteriorado.

“Este estudio muestra que la perdida subjetiva de memoria, incluso en ausencia de manifestaciones clínicas, produce cambios en el cerebro similares a los que se observan en un grupo de pacientes en los estadios iniciales de la enfermedad y que la magnetoencefalografía es capaz de mostrar esos cambios antes de que nuestras herramientas clínicas detecten ese deterioro”, explica David López, investigador del CTB y uno de los autores del estudio.

“Es necesario realizar más estudios que nos permitan discriminar uno a uno qué individuos de entre aquellos con quejas subjetivas de memoria tienen de verdad un riesgo aumentado de padecer alzhéimer, ya que se trata de un grupo muy diverso y heterogéneo, en el que la perdida subjetiva de memoria podría ser causadas por otros motivos, tales como la depresión. No obstante, la magnetoencefalografía se presenta como una herramienta muy útil en las etapas iniciales de la enfermedad, ya que en este estudio muestra mayor capacidad para encontrar diferencias entre personas mayores con y sin quejas de memoria que nuestras herramientas habituales”, asegura Bruña.


Fuente:   Agencias SINC


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