Actualidad Médica


Desarrollan tejido hepático injertable
26 de julio 2017
Pese a que el número de trasplantes de hígado crece cada año, todavía sigue habiendo un déficit mundial de hígados y otros órganos. Enfermedades como la cirrosis o la hepatitis pueden provocar un fallo hepático que requiere de diálisis y/o trasplante. A fin de remediar esta escasez mundial de órganos para trasplante, científicos del MIT (Massachusetts Institute of Technology) están desarrollando un nuevo método para “crear” tejido hepático injertable.

Hígados injertables para la insuficiencia hepática
Mediante la creación de diminutas “subunidades” que contienen tres tipos de células que son a su vez dispuestas en un “andamio” hecho de tejido biodegradable, los investigadores han creado una serie de “organoides” que, una vez injertados, cumplen con las funciones normales del hígado. Estos “hígados implantables”, afirma la Dra. Sangeeta Bhatia, podrían mejorar la calidad de vida de millones de personas que padecen insuficiencia hepática crónica pero no son aptos para recibir un trasplante de hígado. La Dra. Bhatia es la autora principal del estudio “In situ expansion of engineered human liver tissue in a mouse model of chronic liver disease”, publicado recientemente en la revista Science Translational Medicine. “Dichas personas nunca llegan a ser candidatos a un trasplante, pero sufren de insuficiencia hepática, la cual les afecta toda la vida. En esta población, pensamos que se podría mejorar y aumentar su función hepática mediante un pequeño hígado injertable”, afirma la Dra. Bhatia.

En experimentos con ratones de laboratorio, estas estructuras, una vez implantadas, multiplicaron su tamaño por cincuenta. El nuevo hígado injertable se basa en trabajos anteriores del equipo coordinado por la Dra. Bhatia, que en 2011 ya había desarrollado un andamio tisular del tamaño de una lente de contacto que ponía ser implantado en el abdomen de un ratón. Los hepatocitos (células hepáticas) que lo formaban se integraban en el sistema circulatorio del ratón, permitiéndole recibir riego sanguíneo y cumplir las funciones normales de un hígado. Este implante, no obstante, contenía menos de un millón de hepatocitos. La Dra. Bhatia calcula que son necesarios de 10 a 30 veces esa cifra para crear un órgano que pueda tratar la insuficiencia hepática en humanos (un hígado humano sano contiene unos 100.000 millones de hepatocitos).

Aprovechar la capacidad de regeneración del hígado
Para aumentar la población de hepatocitos del implante, los investigadores decidieron explotar una característica clave de las células hepáticas: multiplicarse para genera nuevo tejido. “El hígado es uno de los escasos órganos que puede regenerarse, y en su caso son las células maduras las que se dividen, sin necesidad de la intermediación de células madre. Esto es extraordinario”, subraya la Dra. Bhatia. Para aprovechar esta característica, los investigadores crearon “organoides” formados por hepatocitos y fibroblastos, así como hileras de células endoteliales, que son los componentes básicos de los vasos sanguíneos. Estas estructuras fueron insertadas en fibrina, una proteína habitualmente implicada en la coagulación de la sangre. Una vez insertados los organoides, estos comenzaron a recibir señales regenerativas del entorno inmediato, que ocurren de forma natural cuando el hígado resulta dañado. Estas señales estimularon a las células endoteliales para que formen vasos sanguíneos y liberen factores que estimulen la proliferación de hepatocitos, haciendo que el tejido original se multiplique por 50.

Aún más interesante resulta el hecho de que, tras el implante, el tejido comenzó a formar diminutos precursores de conductos biliares, lo cual no estaba previsto que ocurriera. “El paso siguiente es averiguar cómo llegaron ahí, y si podemos hacer que aparezcan más rápidamente y de una forma más organizada, y si cumplen su función”, afirma la Dra. Bhatia. Los investigadores también están valorando cuál podría ser la mejor fuente de células. Una podría ser células de hígados que han estado en hielo demasiado tiempo y no pueden utilizarse en un trasplante; otra opción sería utilizar células hepáticas del propio paciente, lo cual evitaría tener que emplear fármacos inmunosupresores, o utilizar hepatocitos generados a partir de células madre pluripotenciales.

Fuente:   Massachusetts Institute of Technology (EE. UU)


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